Por qué ocurre el picky eating
A medida que los niños crecen, se vuelven más selectivos ya que sus papilas gustativas se desarrollan, resultando en una mayor probabilidad de rechazar alimentos que antes aceptaban fácilmente.1 Otras razones podrían deberse a sentir presión para comer, no estar acostumbrados a nuevas texturas cuando inician la alimentación sólida, o simplemente pueden tener una inclinación a ser más selectivos.2 Por otro lado, se ha comprobado que la tendencia a ser un picky eater está relacionada con una menor duración de la lactancia materna.3
Ten en cuenta que los gustos y preferencias alimentarias de los niños pequeños cambian de un día para otro y es un tanto complicado mantenerse al día; allí es donde madre y padre deben estar muy pendientes para lidiar y comprender a su hijo día con día.1
¿Qué recomiendan los expertos?
A continuación, te presentamos tips para hacer de la hora de la comida un momento más agradable para ti y tu pequeño.
Tómalo con calma
Los expertos nos advierten que es contraproducente obligar a los niños a comer cuando no quieren, y menos hacerles terminar todo el plato. Esto causará tanta angustia a los niños como a los padres y podría crear asociaciones negativas con el alimento.1 En su lugar, dale pequeñas porciones.4
Mantén porciones pequeñas
Los niños de entre uno y tres años tienen un estómago mucho más reducido que el de los adultos, por lo que no pueden comer las mismas raciones que sus padres en la mesa. Asegúrate de ofrecerle a tu pequeño una variedad adecuada de alimentos nutritivos para su edad.5 Por ejemplo:
Cereales, raíces y tubérculos5
Legumbres (judías, guisantes, lentejas), frutos secos y semillas5
Productos lácteos (leche, yogur, queso)5
Carne, pescado, aves5
Huevos5
Frutas y verduras ricas en vitamina A5
Cada niño tiene necesidades nutricionales distintas según su complexión y nivel de actividad física, pero en general, la porción de un niño (de 1 a 3 años) debe ser un cuarto de la de un adulto.6
Descubran juntos poco a poco
Después de que un niño acepte un alimento, podremos experimentar con otros que tengan colores, sabores y texturas similares, expandiendo así la variedad de opciones. Por ejemplo, si a tu pequeño le agrada el puré de papa, podrías probar con camotes hervidos, o zanahorias.7 Un buen consejo es que, si al pequeño no le agrada alguna verdura, experimenta ofreciéndole tanto la versión cruda como la cocida; probablemente le guste una versión mejor que la otra.5
Confía en sus sensaciones
No te preocupes si tu hijo no termina su comida. Evita presionarle si come poco; es importante que los niños aprendan a escuchar sus cuerpos y reconocer las señales de hambre. Observa si tu pequeño está activo y parece estar saludable, es probable que esté comiendo lo necesario. Siempre consulta con su pediatra.5
No utilices la comida como premio
Cuando usamos la comida como una recompensa por haberse portado bien, los niños pueden empezar a ver algunos alimentos como “buenos” (la recompensa) y otros como “malos” (por lo regular el plato principal, las verduras o ciertos cereales). Este enfoque puede influir en patrones alimentarios poco saludables en la vida adulta. En lugar de eso, podrías recompensarlos con un juego juntos o dando un paseo.5
Un momento agradable
Haz que las comidas sean experiencias positivas y no se limiten solo al acto de alimentarse. En la mesa, hablen de otras cosas mientras consumen sus alimentos;4 aprovecha este momento para ser un ejemplo al comer. Comparte la misma comida con toda la familia y evita la tentación de preparar otro platillo si tu hijo no quiere comer lo que se le sirve. Hacerlo solo refuerza este comportamiento hacia los alimentos.7
Si te preocupa la dieta de tu hijo, no dudes en comunicarte con su pediatra, él está ahí para ayudarte a abordar cualquier inquietud que puedas tener y asegurarse de que tu hijo esté recibiendo todos los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo saludable. Es importante tener en cuenta que la etapa del picky eater, suele ser completamente normal en el desarrollo de todos los niños pequeños. Guiar a los niños con paciencia hacia hábitos alimenticios saludables es un proceso gradual y valioso.7